miércoles, 13 de marzo de 2013

Carta a una madre postiza.


Cielo, un añito ya, que rápido que se pasa el tiempo. Espero que sigas igual que siempre ahí arriba, y que nos eches de menos a todos los que aun te echamos hoy de menos aquí  Que sepas que aquí  casi todo está igual. Tu niña pequeña, ahora es un poco más adulta. En cuanto a mi, sigo haciendo algún que otro dibujo, pero pocos, debido a los estudios y demás. Las notas van bajando, y la dificultad aumenta. También he tenido muchos romances que me faltan por contarte, y muchas lagrimas que ahogar en tus abrazos que ya no te puedo dar. También te puedo contar que he tenido unas vacaciones muy cortas, pero divertidas, como siempre. Este invierno, casi nieva, pero casi. Estuvo bien ver los pequeños copos caer. Otra cosa es que me recuerdan mucho a ti son esos detalles que hiciste por todas nosotras  e dibujo cosido del hada, alguna que otra carta, las bolsas con nuestros nombres, los colines... Por no hablar de tu letra, que de pequeña admiraba y hoy en día aun me encanta. La mía aun esta en proceso, pero conseguiré que se parezca un poquito más. Los demás padres y los míos  siguen igual. Los míos discuten se quieren, se vuelven locos y me castigan. Lo normal en ellos; pero sé que ellos también te echan muchísimo de menos. (Mi hermanito también . Tus chicos pequeños crecen, se hacen mayores y olvidan pequeños detalles. Como a mí, casi ya no recuerdo tu voz, aunque aun te recuerdo físicamente  Tan guapa como siempre. Espero que desde allí arriba nos vigiles y sepas lo mucho que te queremos. También espero que no estés sola allí  con familiares, viejos conocidos y alguna mascota de la infancia supongo. Que sepas que todo esto te lo escribo con más de una lagrima derramada sobre la almohada  ya que no te había hecho ninguna carta aun desde casi hace un año. Y no es por mi, te lo aseguro, es porque básicamente al escuchar tu nombre ya me recuerda a ti, y lloro. Tienes que saber que me he vuelto una llorona, bueno; más bien sensible. Me afectan demasiadas cosas que seguramente no tengan mucho sentido. Que sepas que cuidamos bien a tu niña y a tu marido desde aquí  que son los que peor lo llevan, y te echan de menos. La casa no parece lo mismo sin ti. No te olvides de sonreír donde quiera que estés  recuerda que sonreír es gratis. Y ya no se que más contarte, que tu hija adoptiva te hecha muchísimo de menos y que no te voy a olvidar nunca. Siempre estarás en nuestros corazones Eva. Un beso fuerte, y que algún día, nos volveremos a ver; te lo prometo.
Aunque sé que no puedes leer esto, solo decirte que te quiero.

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