miércoles, 6 de noviembre de 2013

El ultimo beso. (pequeña historia)

Era una tarde nublada de invierno con un montón de nubes grises en un parque sin sol con solo una pareja de jóvenes sentados en un banco de madera al fondo de aquel lugar. Se miraban mutuamente, sin decir palabra. Habían discutido anteriormente, pero esta vez había sido mucho mayor. Al cabo de un rato, aquella chica rompe aquel silencio.
     -   ¿Y así sin más te vas a olvidar de mí? ¿De todo lo que hemos vivido?
     -   ¿Crees que es fácil todo esto para mí? 
     -   ¿Y para mí? Parece que solo piensas en ti mismo.
     -   Eso no es verdad, y bien lo tendrías que saber.
     -   Ya no se en qué creer. No confío ni de mi propia sombra.
El silencio vuelve, no quieren hablar. Él piensa que para qué, si siempre discuten. Ella no piensa así, lo contrario, piensa que todo se arregla hablando. 
De repente comienza a llover. La lluvia moja a aquellos dos jóvenes sin importarle lo que pasase a su alrededor. Entonces él saca un pequeño paraguas con estampados de su mochila y le cubre quedando el en medio de la lluvia y ella le dice:
     -   No es necesario que me cubras, la lluvia no es nada comparado al dolor que llevo dentro, por saber que no me vas a hablar nunca más. Por saber que nuestros caminos se separan, y yo seguiré con la estúpida esperanza de que algún día nuestros caminos se junten. Además, si estás enfadado conmigo, no se porqué me tapas, deberías taparte tú.
     -   Aunque esté enfado contigo, eso no significa que no te quiera. No quiero que te enfermes. Me da igual si yo estoy descubierto.
     -   Pues a mi no me da igual, si te pasa algo sería mi culpa, y bastante daño te he hecho ya según me has contado.
     -   Es así, pero la vida consta de perdonar y olvidar, y eso es lo que yo estoy haciendo. Estoy arreglando mis errores.
     -   ¿Estás diciendo que nuestra relación ha sido un error?
   -   Eso nunca, tú nunca serás un error, serás un bello recuerdo, porque para mi esta relación lo ha significado todo, pero he de cambiar mi vida de aires.
Ella calla, ya no sabe que responder, después de todo lo vivido y el quiere arruinarlo todo. Millones de sentimientos y recuerdos a su lado le llegan a la memoria. Ella tenía la cabeza agachada. Había parado de llover y él se da cuenta de que estaba llorando. Las lagrimas le recorrían esas mejillas sonrojadas, que salían de sus hermosos ojos marrones hinchados de tristeza.
     -   ¿Por qué lloras pequeña?
    -   Porque probablemente esta va a ser la ultima vez que me llames cariñosamente, que pueda hablar contigo, que pueda oler tu perfume, y este va a ser el ultimo recuerdo que tenga junto a ti. 
     -   No es necesario poner un punto y final a nuestra historia.
     -   Pero yo no quiero estar ilusionada toda mi vida, y cuando por fin te olvide, vengas a mi y me vuelva a enamorar. No. Quiero tener las cosas claras.
     -   Si así lo deseas, adiós.
     -   Está bien, adiós. Pero antes de irme, ¿Te puedo pedir un favor?
     -   Dime preciosa.
     -   Es simple. Bésame, una vez más.
Él se abalanza a ella, también con lagrimas en los ojos, casi sin dejarle terminar la frase. Los dos se besan apasionadamente sabiendo que ese iba ser su ultimo beso. Él le agarra las manos, y con una ultima sonrisa, se despide de ella. Cada uno sigue su camino y se separan.
A día de hoy, no se han vuelto a juntar, pero siempre le quedarán aquellos maravillosos recuerdos y todo lo que sintieron el uno por el otro, con la esperanza de algún día encontrar a alguien que le sustituya, pero ellos bien saben que cómo ellos no había nadie.

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